Book review: La psicología de los objetos cotidianos

Portada Psicología Objetos CotidianosLa psicología de los objetos cotidianos
Donald A. Norman
250 páginas
Nerea Editorial
ISBN: 9788415042013

Con este libro me he llevado una gran sorpresa. Aunque lo había visto recomendado a programadores en algunos sitios, no lograba comprender que relación podría tener el diseño de objetos y el software. Una vez finalizado el libro se comprende que existen muchos principios aplicables a ambos campos. Incluso el libro analiza software y sistemas informáticos. Pero vayamos por partes.

Se trata de un libro poco esquemático, con un estilo informal. Se advierten algunos fallos de traducción aquí y allá, y las fotos que acompañan no siempre son claras. Ni siquiera el contenido es siempre interesante: la disertación sobre el diseño de interruptores me resultó casi tediosa. Pero leerlo mientras se reflexiona sobre su aplicabilidad al mundo del software es una experiencia muy enriquecedora, incluso por cuestiones que el autor no creo que tuviese intención. Particularmente valiosa es la descripción de un hipotético aparato que se asemeja mucho a una PDA (“…existirá en forma inperfecta dentro de cinco años, y quizá en forma perfecta dentro de diez” – Palm Inc. nacería en 1992), o las dificultades del mantenimiento que el autor ve en el hipertexto (la wikipedia nacería 13 años después).

Los conceptos que maneja el libro son aplicables al software, no sólo a su interface sino también al diseño de los procesos y tareas. La lectura ayuda a reflexionar sobre los aspectos como la visibilidad de las opciones, la evitabilidad de los errores, el guiar al usuario a través de los pasos correctos, los modos de facilitar las tareas, la adaptación del software a los usuarios con menos hábitos tecnológicos, o porqué probablemente un programador no es la persona más adecuada para diseñar la interacción ordenador-humano.

No todas las ideas son acertadas o no han envejecido adecuadamente. Es precisamente cuando habla de ordenadores cuando las críticas afloran y parece que aboga por sistemas donde el usuario no sea consciente de las interioridades de aparato que maneja. Personalmente tengo mis dudas en este aspecto.  Puede que EMACS requiera un manual de 250 paginas como critica el autor porque si fuese de 50 no podría ser tan productivo y estaría diseñado con un interfaz. Como se suele decir, “haz un programa para tontos y sólo los tontos lo usarán”. Sin ser tan categórico (y engreído) es evidente que el enfoque de la simplicidad y el diseño centrado en el usuario tiene sus ventajas, pero a coste de perder ciertos grados de libertad y productividad.  La misma libertad (y dinero) que perdemos cuando para cambiar la bombilla de nuestro coche tenemos que ir a un taller, o desconocemos la utilidad de docenas de servicios en nuestro que consumen recursos o envían datos de uso a servidores externos si que seamos conscientes. En cualquier caso te hará reflexionar sobre los mecanismos que puedes implementar durante el diseño software para hacerle la vida más fácil al usuario.

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